
Asociación Fonoaudiológica Colombiana de Disfagia orofaringea
Semana de la lactancia materna
PARA NUESTROS VISITANTES
La terapéutica de la disfagia: más allá de proveer alimentación asistida
En el campo clínico contemporáneo, la comprensión de la disfagia ha evolucionado hacia una mirada más precisa y funcional. La disfagia, tal como la describen Logemann (1998) y Humbert & Robbins (2019), no es una alteración de la alimentación, sino una dificultad para ejecutar el acto motor y sensorial de tragar. La deglución es un mecanismo, un proceso neuromuscular complejo, voluntario y automatizado, que exige la integridad y la incoordinación funcional del sistema estomatognático, así como la participación de redes sensoriomotoras corticales y subcorticales.
Desde esta perspectiva, la terapéutica de la disfagia no puede reducirse a proveer alimentación asistida. Ajustar consistencias, modificar volúmenes o adaptar utensilios constituye un facilitador alimenticio y nutricional, indispensable para la seguridad del paciente, pero no representa la rehabilitación del acto deglutorio. Como señalan Clavé et al. (2012), las modificaciones de dieta son medidas compensatorias, no restaurativas de la función deglutoria.
La rehabilitación de la deglución exige intervenir sobre los componentes motores, sensoriales y biomecánicos que permiten ejecutar el acto deglutorio con eficiencia. Esto implica trabajar el músculo, la fuerza, resistencia, sinergias musculares, control postural, sensibilidad orofaríngea y patrones de movimiento, tal como lo han demostrado estudios de Robbins et al. (2007), Steele (2015) y Pearson et al. (2013). La deglución es, ante todo, un acto motor, y por ello requiere una intervención terapéutica que respete su naturaleza neuromuscular.
En este marco, el fonoaudiólogo —profesional formado para evaluar y rehabilitar las funciones del sistema estomatognático— es quien posee la competencia para diagnosticar la fisiopatología de la deglución y diseñar un plan terapéutico que permita restaurar el proceso. Como he planteado en mis desarrollos clínicos (Cedeño Ortiz, 2024), solo cuando rehabilitamos la deglución, el paciente puede alimentarse y nutrirse de manera segura y autónoma (efectiva, eficiente y eficaz). Si el abordaje se limita únicamente a ofrecer apoyo alimentario, sin intervenir el acto motor, el proceso de rehabilitación queda incompleto y el paciente permanece en riesgo.
Por ello, la práctica clínica debe avanzar hacia una terapéutica basada en evidencia, centrada en la función y en la recuperación del movimiento. Proveer alimentación asistida no es rehabilitar. Rehabilitar es devolver al paciente la capacidad de ejecutar la deglución con control, eficiencia y seguridad. Ese es el compromiso científico y ético de la fonoaudiología contemporánea.
Fga Patricia Cedeño




